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Diez preguntas que hacerle a un proveedor de software antes de firmar.
Las diez preguntas que separan un presupuesto serio de uno optimista, con la respuesta que deberías escuchar en cada caso.

Contratar software es incómodo porque estás comprando algo que todavía no existe, sin saber lo suficiente para evaluarlo. Estas diez preguntas nivelan bastante esa cancha.
No hace falta entender de tecnología para hacerlas. Y en la mayoría de los casos, lo que importa no es la respuesta sino si el otro la tiene preparada.
1. ¿Qué pasa si a mitad del proyecto pido un cambio?
Buscás que exista un procedimiento. "Lo vemos" es mala señal. "Lo cotizo aparte y decidís si va" es buena.
2. ¿Qué queda explícitamente afuera?
Un presupuesto que solo dice lo que incluye está incompleto. Pedí que escriban lo que no incluye, y vas a evitar la conversación de "yo pensé que esto venía", que es donde se rompen las relaciones.
3. ¿A nombre de quién quedan las cuentas y el código?
Todo tiene que quedar a tu nombre: los servicios contratados, los dominios, el código. Si algo queda a nombre del proveedor, el día que se termine la relación tenés un problema serio.
Es una pregunta incómoda de hacer y perfectamente normal de responder.
4. ¿Qué necesitás de mí y cuándo?
Un proveedor que no te pide nada no entendió el proyecto. Va a necesitar decisiones, datos, y a alguien disponible. Si no lo menciona ahora, lo va a reclamar tarde, cuando la demora ya sea tuya.
5. ¿Cada cuánto voy a ver algo funcionando?
La respuesta debería estar en semanas, no en meses. Si vas a ver el sistema recién al final, no tenés forma de corregir el rumbo cuando todavía es barato corregirlo.
6. ¿Qué pasa después de que esté terminado?
Todo sistema necesita mantenimiento: cambian las leyes, cambian los servicios de los que depende, aparecen errores. Preguntá qué incluye después de la entrega, por cuánto tiempo, y qué cuesta cuando eso se termina.
7. ¿Quién lo va a poder mantener si no estás vos?
Nadie se ofende con esta pregunta si trabaja prolijo. Lo que buscás es que el sistema esté hecho con herramientas conocidas y documentado lo suficiente para que otra persona lo continúe.
Si la respuesta sugiere que solo esa persona puede tocarlo, tomá nota.
8. ¿Cómo se manejan los datos de mis clientes?
Dónde se guardan, quién puede verlos, qué pasa si hay un problema. Aunque tu empresa sea chica, los datos de tus clientes son responsabilidad tuya, no del proveedor.
9. ¿Qué proyecto parecido hiciste y puedo hablar con ese cliente?
Vale más una llamada de cinco minutos con un cliente anterior que cualquier presentación. Y si no puede darte ninguna referencia, es un dato en sí mismo.
10. ¿Qué es lo que más probablemente salga mal acá?
La mejor pregunta de las diez, y la que menos se hace.
Quien conoce el oficio te va a nombrar dos o tres riesgos concretos de tu proyecto en particular. Quien te dice que no ve riesgos, o no tiene experiencia, o no te la va a contar. Ninguna de las dos es buena.
Cómo leer el conjunto
No busques respuestas perfectas. Buscá que las tenga, que sean específicas de tu caso y que incluyan algún límite.
Un proveedor que te dice que todo se puede, que va a estar rápido y que no ve problemas no te está tranquilizando: te está diciendo que todavía no pensó tu proyecto.
Llevá esta lista impresa a la reunión. Vas a notar la diferencia entre los presupuestos antes de mirar los números.